Vicios Consentimiento Navarro Llima Abogados Zaragoza Invalidez Contrato Mercantil

Vicios del consentimiento invalidantes del contrato mercantil

Uno de los requisitos esenciales para la validez de un contrato es, tal como se expresa en el artículo 1261 CC: El consentimiento de los contratantes”. 

Los vicios del consentimiento pueden por tanto afectar la formación de la voluntad al contratar, pudiendo resultar en la anulación total o parcial de las obligaciones adquiridas con una voluntad viciada.

Navarro Llima Abogados, especializado en contratación mercantil, comparte en este blog los diversos vicios del consentimiento del Código Civil que se pueden utilizar para invalidar un contrato mercantil.

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¿Cuáles son los vicios de consentimiento invalidantes del contrato mercantil?

Acudimos al Código Civil, y más concretamente al artículo 1265 de CC que determina: “será nulo el consentimiento prestado por error, violencia, intimidación o dolo

A continuación, nos adentramos en cada uno de los posibles vicios del consentimiento:

Error en el consentimiento

Uno de los vicios invalidantes de un contrato mercantil es el error en el consentimiento, que puede provenir de las personas contratantes o del objeto de contrato, debiendo ser esencial en la formación de la voluntad

Se encuentra regulado en el artículo 1266 del CC: “Para que el error invalide el consentimiento, deberá recaer sobre la sustancia de la cosa que fuere objeto del contrato, o sobre aquellas condiciones de la misma que principalmente hubiesen dado motivo a celebrarlo. El error sobre la persona sólo invalidará el contrato cuando la consideración a ella hubiere sido la causa principal del mismo. El simple error de cuenta sólo dará lugar a su corrección.»

En consecuencia, para que se pueda anular el consentimiento será necesario acreditar que, si no se hubiese incurrido en ese error, el contrato no se habría celebrado.

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Violencia e intimidación en el consentimiento

Otro de los vicios invalidantes de un contrato mercantil es la violencia en el consentimiento, que puede ser física o psíquica, siendo necesario que el contratante no pueda resistirse a la misma, para que la voluntad está viciada. Diferenciándolo del vicio por intimidación, porque se identifica como una amenaza de sufrir un mal propio en su persona y bienes o en sus más allegados, lo que coloquialmente se puede conocer como el chantaje.

La disposición se encuentra regulada en el artículo 1267 CC: “Hay violencia cuando para arrancar el consentimiento se emplea una fuerza irresistible. Hay intimidación cuando se inspira a uno de los contratantes el temor racional y fundado de sufrir un mal inminente y grave en su persona o bienes, o en la persona o bienes de su cónyuge, descendientes o ascendientes. Para calificar la intimidación debe atenderse a la edad y a la condición de la persona. El temor de desagradar a las personas a quienes se debe sumisión y respeto no anulará el contrato.”

Y tal como expresa el artículo 1268 CC, tanto para el caso de vicio por violencia o como intimidación en el consentimiento, las obligaciones se anularán, aunque se hayan empleado por un tercero que no intervenga en el contrato.

Dolo en el consentimiento

Por último, el dolo es otro de los vicios invalidantes de un contrato mercantil, que requiere que haya engaño en la contratación para viciar la voluntad.

Lo encontramos regulado en el artículo 1269 del CC: “Hay dolo cuando, con palabras o maquinaciones insidiosas de parte de uno de los contratantes, es inducido el otro a celebrar un contrato que, sin ellas, no hubiera hecho.”

Además, para que el dolo produzca la nulidad de los contratos, tal como dispone el artículo 1270 del CC: “deberá ser grave y no haber sido empleado por las dos partes contratantes”. En caso de que fuera dolo incidental, sólo será obligado el que lo empleó, a indemnizar daños y perjuicios.

Es crucial reconocer la autonomía y voluntariedad en la formación de un contrato, y la nulidad es excepcional. Acreditar estos vicios es sin duda complejo y requiere experiencia, donde Navarro Llima Abogados marca la diferencia.

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