LA ACCIÓN DIRECTA DEL TRANSPORTISTA SUBCONTRATADO CONTRA EL CARGADOR PRINCIPAL

El supuesto que planteamos hoy es un contrato de transporte entre una empresa “A” que encarga un porte a una empresa de transporte “T” y ésta a su vez subcontrata a otro transportista “Z”.   “A” le paga lo estipulado a “T”, pero “T” no le paga a “Z”.

Según la Disposición Adicional Sexta de la Ley 9/2013 de 4 de julio, (que a su vez reforma la Ley 16/1987 de ordenación del transporte terrestre), el transportista Z tiene acción directa contra el cargador principal “A”:

Disposición adicional sexta. Acción directa contra el cargador principal en los supuestos de intermediación.

En los supuestos de intermediación en la contratación de transportes terrestres, el transportista que efectivamente haya realizado el transporte tendrá acción directa por la parte impagada, contra el cargador principal y todos los que, en su caso, le hayan precedido en la cadena de subcontratación, en caso de impago del precio del transporte por quien lo hubiese contratado, salvo en el supuesto previsto en el artículo 227.8 del texto refundido de la Ley de Contratos del Sector Público, aprobado por el Real Decreto Legislativo 3/2011, de 14 de noviembre.

Es decir, “Z” puede demandar directamente a “A” por la parte que no haya cobrado. 

La complicación surge porque en fechas recientes, la interpretación que ha formulado la jurisprudencia lleva a que el transportista “Z”, puede reclamar a “A” aunque “A” ya haya pagado a “T”. Si bien en estos casos, A podría reclamar a “T” lo cobrado, qué ocurre si “T” se declara en concurso de acreedores?

No han faltado teorías y opiniones que esgrimían el argumento de que “Z” debería comparecer en el concurso de “T” y reclamar dentro del procedimiento, ya que si ejercita la acción directa frente a “A” ello supone adquirir una posición privilegiada respecto de los demás acreedores concursales.

Y no faltaban argumentos respecto a realizar una asimilación de esa acción directa con la acción directa regulada en sede de contrato de obra (Art. 1597 CC), condicionando que tal acción directa sólo podía ejercitarse si el cargador principal “A” no había abonado el precio a la empresa de transporte “T”.

Pues bien, el Tribunal Supremo en Sentencia de 24 de noviembre de 2017 aclaró que la acción directa puede ejercitarse aunque “A” haya pagado a “T” el precio del transporte, y ello porque la citada D.A. 6ª de la Ley 9/2013 no supedita el ejercicio de la acción al hecho de que el cargador principal “A” no haya abonado su precio al transportista “T”.  Dicho de otro modo, la acción directa de “Z” contra “A” es independiente del crédito que “T” pueda ostentar contra “A”.

La propia Sentencia de 2017 mencionada incluso aconseja la toma de medidas de protección como prohibición de subcontratar, inclusión de avales, u otras medidas adicionales de protección.

Recientemente en el 2021, la Sentencia del Tribunal Supremo nº 342/2021 de 18 de mayo, ha venido a confirmar resumidamente lo ya expresado en forma amplia en la Sentencia de 24 de noviembre de 2017 mencionada.

En ellas también se resuelve que el hecho de que la empresa de transporte “T” entre en concurso, ello no afecta al ejercicio de la acción directa de “Z” contra “A”, sin perjuicio de que “A” (que ya pagó a “T” y ahora tiene que volverle a pagar a “Z”, pueda reclamar a “T” dentro del procedimiento concursal de “T”.

Y así el Fundamento Jurídico 3º de la Sentencia del Tribunal Supremo nº 342/2021 mencionada, dice:

«a) La jurisprudencia sobre el tratamiento de la acción directa del art. 1597 CC en el concurso del contratista no es extensible a esta modalidad de acción directa del transportista efectivo, por dos grupos de razones: uno de orden legislativo, y otro de naturaleza interpretativa, en función de la distinta naturaleza y finalidad de ambas acciones directas.

b) Desde el punto de vista legislativo, la Disposición Adicional Sexta Ley 9/2013 no contiene ninguna previsión que excepcione su aplicación en caso de concurso del porteador intermedio, pese a que cuando se promulgó ya estaban en vigor los arts. 50.3 º y 51 bis. 2 LC (que provenían de la reforma operada por la Ley 38/2011 (RCL 2011, 1847, 2133) ). Los cuales, por cierto, no se refieren en general a todo tipo de acciones directas, sino específica y nominativamente a la del art. 1597 CC. Y con posterioridad, el Texto Refundido de la Ley Concursal tampoco ha incluido la acción directa del transportista entre las vetadas para su ejercicio tras la declaración de concurso, sino que en los mencionados arts. 136.1.3º y 139.2 sigue haciendo mención exclusivamente a la del contrato de obra regulada en el art. 1597 CC.

c) En cuanto a la naturaleza y finalidad de las dos acciones directas a las que nos venimos refiriendo (la del arrendamiento de obra y la del transporte), son diferentes y cumplen fines distintos.

La acción directa del contratista tiene relación con el entramado de obligaciones que surgen del contrato de obra, en cuanto que, mediante el ejercicio de la acción, el dueño de la obra paga su deuda y el subcontratista (deudor intermedio) desaparece de la relación, al quedar saldado su crédito.

Por el contrario, en la acción directa del transportista efectivo, éste exige y cobra su crédito del cargador principal porque resulta directamente obligado a ello (no por el contrato, sino por la ley), incluso aunque éste haya extinguido su deuda con el porteador intermedio.

El art. 50.3 LC prohibía la presentación de nuevas demandas y el art. 51 bis.2 LC ordenaba la suspensión de los procedimientos en que se hubiera ejercitado la acción directa del art. 1597 CC porque el efecto de retención que sobre el crédito del contratista produce su ejercicio por el subcontratista frente al comitente pierde sentido en caso de concurso del contratista.

Por el contrario, como la acción directa del porteador efectivo no implica retención alguna de ningún elemento del patrimonio del eslabón intermedio, por apoyarse en la mera existencia del crédito del porteador efectivo frente al cargador principal, no cabe hacer una aplicación analógica a un supuesto diferente.

d) Una vez que no hay prohibición legal para el ejercicio de la acción directa del porteador efectivo frente al cargador principal, aunque el porteador intermedio haya sido declarado en concurso, deben distinguirse dos situaciones diferentes, en función de que, antes del concurso, el cargador haya abonado el precio del transporte al porteador intermedio (concursado) o que no lo haya hecho. Aunque en ambos casos procede el ejercicio de la acción directa que nos ocupa.

En el primer caso, no hay ningún crédito en la masa activa del concurso que pueda verse afectado, por lo que el ejercicio de la acción directa queda al margen del proceso concursal, ya que no afecta al interés del concurso. Por el contrario, precisamente porque el intermediario es insolvente y ha sido declarado en concurso, cobra más sentido el ejercicio de la acción directa frente al cargador principal. Sin perjuicio de que el éxito de la acción directa haga surgir un nuevo crédito de regreso del cargador frente al intermediario concursado, lo que es ajeno al litigio que nos ocupa.

En el segundo caso, el ejercicio de la acción directa por parte del porteador efectivo frente al cargador principal una vez declarado el concurso del porteador intermedio (o su continuación si se ejercitó con anterioridad), cuando no ha habido pago previo del cargador, tampoco afecta al concurso, puesto que el porteador efectivo opta por reclamar, no contra el concursado, con quien contrató directamente, sino contra el cargador principal, que cumple la función de garante ex lege de la deuda».

Se confirma pues que la acción directa puede ser ejercitada por el transportista efectivo “Z” contra el cargador principal “A” aunque éste haya pagado a la empresa de transporte subcontratante “T”, y aunque “T” esté en concurso de acreedores.

No dude en ponerse en contacto con Navarro Llima Abogados S.L. si se encuentra o considera que puede verse afectado por esta especial acción directa del transportista, encontraremos la mejor solución para sus intereses. 

 

Jaime Navarro y Pablo Félez

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